El motivo de El Abuelo,
para quedarse a Jaén
fue que hiel nunca le dieron,
porque lo que siempre hicieron
para calmarle la sed,
fue acercarle un buen tazón,
con mucho amor y aceite nuevo…
¡En sus labios degustó
y le sirvió de consuelo,
esta clase de amargor!
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