Aun quemaban las ascuas de sus besos y alejose un momento De puntillas, salió de la alcoba, luciendo su porte de diosa. Sonreía, regresando de nuevo a su templo…
¡Bendito momento: kilobares de incienso, consagraron mis ojos y elevaron al cielo una bella plegaria!
doctorpoeta, amén.
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