
BUENOS DÍAS
“El aroma a buen café resucita a un muerto”: aforismo más que certero porque, en la pesadilla que horas antes me atormentó, fui víctima irredenta del maldito y asqueroso virus que está teansformando el mundo en un ente,, cuando menos, extravagante.
Como cada cuál, pienso en si habría lposibilidad de salir de esta realidad que está trastornando, tanto el sueño, como la vida misma y en si se verá prologada en el tiempo; intento darme un respuesta rápida desde la hipótesis más simplista, estimulado por el aroma a café y porque ya quedó amortizada la pesadilla.
Decido basarme en lo más explicable y descarto la impensable conjetura. La Ciiencia, con su inmenso potencial, inexorablemente, va a ganar esta batalla, por muy “chulo, insolente y matón” que sea el enemigo: mi convicción, como lcafeína que tonifica mi existencia, me ofrece la seguridad de que el miedo y la incertidumbre, no van a ser nada más que “lipotimias pasajeras del ánimo”. ¡Vayamos pues, haciendo calentamiento porque los pies decididos al paso firme, más pronto que tarde, van a seguir avanzando para doblar otra esquina!
doctorpoeta