
BICICLETA, BICICLETO, BICICLETE; PLANTAS, PLANTOS, PLANTES; SUELO, SUELA, SUELE
Creíamos tener dominado el idioma cuando resulta que, su manipulación más cutre, nos conmina a entrar por el aro de su «dislexia»; también de su «disgrafia». Se podría aceptar que las formas de expresión fluyeran hacia todas direcciones, siempre que la normativa, que es científica, fiscalizara los matices, pero, los «insignes» mentores rechazan la ortodoxia al inculparla de no ser inclusiva.
El intercambio comunicativo, pretendidamente inclusivo, verbal o escrito, debe ejercerse con claridad, respeto de turnos, comprensión, corrección, elegancia, belleza y asepsia, para hacer más asequible el logro de los objetivos que pretende.
doctorpoeta
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