
Si me buscas
y las huestes del olvido
me blindan.
Si me buscas y, en las huestes del recuerdo,
te afilias.
Si aún me encuentras,
suspirando a mi suspiro, respira
porque tu aliento
abre brecha en el asedio
y, fundido con el mío,
lleva anhelos
de pasión enardecida.
¡Que no cese
el avance de tu alma!…
Y la mía,
del olvido liberada,
se abre en flor
de encarnado, perfumada.
doctorpoeta
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