Según fuentes afines, el
pasado veintiocho del doce
y después de cinco días de reflexión trascendental, el inquilino de la Moncloa salió, por la puerta de servicio de palacio, dimitiendo de todo, de todo es todo, excepto de su, insustituible, espejito-espejón. ¡Vaya con Dios!
doctorpoeta