Consideramos genial la «farmacia de la abuela», que prepara el viejo empastro con altramuces amargos y mirra, para el picor, remojados con el blanco don simón; cocerán, al espesor, para aplicarse en los güevos, inflamados sin razón por la intriga y el pifostio de un auténtico cabrón.
doctorpoeta
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