
Como el aire que el respiro
vira, aventando la mies,
mi destino va aturdido
por las eras de mi ser.
Grata, la brisa lo encuentra
y con el grano, se apila;
se arrincona en un rimero
y… ¡otra racha lo desliga!
Y, en sacudida, de nuevo
se levanta otra ventisca
y, con ira, lo reenvía…
Es mi impronta que, trillada
en las eras de la vida
y, agitada como mota,
a la postre de abeldarse,
sea en pajar o sea en granero,
busca techo, se cobija,
para ser materia prima.
doctorpoeta.
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