Es de suponer que en la guerra todos mienten menos el «Elefante Blanco», al que nadie conoce y que dirige el cotarro, «pensando que fuma puros, aunque no hay que descartar los porros, en su isla clandestina». Y pareciera inmoral mover el sentimentalismo de los «crédulos», que no pueden, o no quieren, contrastar lo que bien pudiera ser una cuestión muy compleja.
doctorpoeta