LOS QUE “TIENEN” QUE MENTIR
La mentira no es una chanza; es rastrera y genera perjuicio de diversa magnitud. ¿Se podría pedir responsabilidad? Parece que no está claro pero, al menos por ahora, no se conocen sentencias ni actuaciones «por oficio” cuando el dolo es flagrante y perpetrado como «careta» política. El aforamiento también otorga patente de corso para mentir. Se ha institucionalizado, tanto, la mentira que se maneja como estrategia usual, para evitar las consecuencias de afrontar la verdad. ¡Se blinda la cobardía!
doctorpoeta
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