Podría iniciar un viaje
hacia algún destino incierto;
y preparo el equipaje,
suspicaz y fruncido el entrecejo.
En la maleta no hay ropa;
y es que lo pienso, lo dudo
y lo temo, al mismo tiempo.
Saltaría desde el tejado,
en vuelo limpio y resuelto,
pero me para tu sombra
y, en el alero, me freno.
Escaparme no podré,
pero puedo prometer
que jamás he de volver…
Porque yo, jamás, saldré
de tu espacio y de tu tiempo.
doctorpoeta
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