¡ADELANTE!

Cuando el fulgor de la tarde

quede apagado en la noche,

y el sol vaya a su retiro,

todo el quehacer de mi pecho,

recargando el corazón,

es, si acaso, algún suspiro.

¡Enfrascándome en tu sueño,

cesa el furor del despecho;

por fascinante candor

que, al despertar mi ilusión,

vuelve el pulso a mi ambición

y el postigo queda abierto!

doctorpoeta

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