Es evidente que hay muchas personas que entregan sudor y vida, con un salario de pena, para alquilarse un trastero Mi esposa y yo con «veintipocos» años adquirimos, con trabajo e ilusión, la primera vivienda, en la que crecieron nuestros queridos hijos con salud y felicidad. Aun la disfrutamos.
doctorpoeta