Es obligado el insomnio;
dormir, queda para otros;
de los poetas, es la noche,
puede que todo sean versos,
quizás, elucubraciones.
La noche, dicta sentencia:
No está penado el placer,
y tampoco el sufrimiento;
no incomoda el mal de amores
o la censura en los sueños.
Engreídas las estrofas,
con sus ripios y misterio,
de unos besos, su chasquido;
suspiros de una leyenda,
y un orgasmo quitapenas.
¡Soy poeta!
¿Vendrás conmigo a mi noche?
¡Nunca llegues somnolienta!
¡Quiero saciarte de amor
y has de mantenerte alerta!
doctorpoeta
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