¡SANGRA EL IDIOMA, RAE!
La prosodia visceral, que acompaña al “modernismo” vomitada por las náuseas, que al oírla suelen dar, es dogmática, procaz, buscabullas, agresiva, malsonante, bochornosa, ridícula, cutre; es grotesca e insultante para la gente normal, a la que más se dirige, sin saberla contestar.
¡La difunde el esnobismo!
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