LA GUERRA Y EL HADA

JUNTO AL DNIÉPER
Un minuto después del estruendo, él sonrió con esfuerzo y cautela; en su alma, pasmada por la cruel existencia, brotaba de pronto un amor desbordante; el clamor de sirenas anunciando la infamia, o la muerte que acecha, propició que, temblando, kieveño y kieveña fundieran sus cuerpos y escondieran la pena en el dulce consuelo de un beso antibalas y en la magia en destellos de la vara de un hada…

Y el fragor de jadeos, de misiles y el viento, irrumpían ojerosos, quebrantando el silencio.

doctorpoeta.

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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