Sigue alerta, sin prisas;
a diario me buscas
a través del cristal empañado
de ventanas cerradas,
pero sólo adivinas
el reflejo, que vuelve a tu vista,
de la cima nevada.
Desempañas con ganas
y, arrogante, irrumpe
mi anhelo
entre nubes de gris y de vaho
salpicadas de polvo remoto
de una estrella lejana.
A través del cristal,
ese blanco se impone,
aclarando la efímera luz
de un suspiro
que del alma se escapa;
pasa sólo un segundo,
y, en la senda de amor me divisas.
Hay señal que reclama
mi ardiente deseo
y el hogar, la leña y su fuego,
hacen ascuas y llamas.
Ya sin frío y sin inercia,
transparente el cristal,
mi llegada te quiere invitar
a un alarde de fiesta
donde tonos,
en verde esperanza
y el rubí de una rosa temprana,
en tu puerta que, ahora
está abierta,
te honrarán al llegar…
Bello triunfo, zarina;
¡Buenas noches, princesa!
doctorpoeta
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