
REIR POR NO LLORAR
La patraña es actuar
siempre dando la de «cal”,
evitando la de “arena”.
Por decreto, hay que que aguantar,
del histrión, sus ocurrencias
que, en ridículo, pondrán:
la envidiada marca España;
el rigor en diplomacia,
y lo que huele aún peor,
el orden constitucional.
doctorpoeta
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