Urdí dispersar diablos,

lidiándolos por la vida;

recapacito de entrada,

porque su talante es fiero,

y mis feudos pitarían

si, con la lidia, no acierto.

¿Los tengo que exterminar?

Pensaré, forma y manera,

porque me tientan sin pausa

y la están tomando conmigo.

La sartén la tienen ellos,

por el mango, bien asida:

ni Miguel, ni Rafael,

ni Muzania, ni Gabriel,

todos, angelitos buenos,

las tienen todas consigo

y es solemne la verdad

que , con Dios, están, que trinan

¿Lo estarán también conmigo

si, de nuevo, en hueso pincho?

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.