
La despedida es el sello de aceptación del encuentro como algo importante, esperanzador, muchas veces, imborrable y que implica reencuentro (albricias). Es idealista. Otra cosa es la espantada o abandono, muchas veces clandestino, de una vivencia interactuada, provocado por el miedo, la incompatibilidad, la abominación, el hastío, el odio y la decepción; implica cisma, voluntariamente, irreversible (diantres). Es materialista y el acercamiento casual podría llegar a ser vehemente, e incluso violento.
doctorpoeta
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