
INSUFRIBLE
Cuando llega niebla espesa
al letargo de mi tarde,
donde sólo se oye el eco
del fiasco de tu promesa.
-Cuando caigo en un mal sueño,
en la noche que se cierra,
y me despierta un rehilete
que me clava tu desprecio.
-Cuando llega mi mirada
y tus ojos no despegan
ojerosos, infectados
por el pus de la ceguera…
¡Madruga; al cielo, mira,
dile adiós a las estrellas
y saluda, te lo ruego,
con fervor de bienvenida,
al gran Sol, que está muy cerca;
ante su avance, te inclinas
para que se encienda el día.
Si vas al confinamiento,
en lugar de tal enmienda,
toma un libro bien abierto:
podrás volar evadida
hacia el cénit de sus versos ,
sin reparar en su firma.
doctorpoeta
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