
CORRE LA MUSA CONMIGO
La amapola y tus mejillas
en mis versos, rivalizan:
mira mi asombro el sonrojo
de campestre arremetida
e imagino ver tu rostro
con chapetas muy tupidas.
Pero si hablamos en verde,
tengo un dulce avistamiento
de ese tono de tus ojos
con que, el cáliz, desmerece:
De pétalos despojado,
ha volado el carmesí,
e, increpando, al fuerte viento,
pides recabar de mí:
«Si de rojo hubo argumento
para poder competir,
mi verdor tan malogrado,
¿sería ripio en tu escribir?»
Mi suspiro, como brisa,
en estrofas, te ha llegado
junto al polen sublimado
desde el pálido verdor.
Y el tono de primavera,
como un prodigio, te impregna:
el alma, de dulce espera
y el rubí de tus chapetas,
de un contraste de color.
doctorpoeta
Comentarios recientes