
Lo soñado y lo real no son conceptos en riña; aunque uno niega al otro, tienen hilos compartidos y, en el pespunte de encuentro, tiene el alma su oficina, sitio de asesoramiento.
Puedes encender estrellas, pero repartiendo el tiempo: «Ora me pongo las alas, ora aterrizo en el suelo» es, con mucho, lo ideal; pero en orden personal, cada caso es un proceso y allí te asesorarán.
doctorpoeta, levita
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