En tu infancia y su tristeza,
bloqueada tu ilusión,
se esfumó el dulce juego de tu sueño,
¡trance funesto!… ¡Pudo ser gol!
Mas fue expulsada la inocencia
y aquel castigo fue brutal y aterrador.

¿Pero, hay motivo?
Confundido, te preguntas la razón.

Se truncó el estirón
de tu existencia;
y a tu empeño de saber un argumento,
te expliqué…

Supiste lo inexplicable;
desde el pecho congelado
hasta tu frente
y en tu orgullo se tramó
reponerte de la ira y del desastre.

Con hombría,
más crecida que tu planta,
avanzando por la senda del horror,
viste un hueco,
en desierto de despojos,
y una bala,
a aquel cobijo te llevó.

Sonreíste,
enjugando los gemidos
y tu oasis,
tahúr de salvación,
con olores a ceniza resabiada,
en el lecho de una mina,
la prudencia te acogió.

Ví tu alma,
entre flores de sequía,
sobre un cuerpo
sin apenas complexión,

más arriba del empeño
y del fracaso;
más excelsa que el linaje y el rencor,
más serena
que mi rabia y mi impotencia
y…
¡Con honra y todo honor, se emancipó!

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.