MAJESTAD,  SEÑORES GOBERNANTES:

En mi nombre y en el de quienes ya estamos de vuelta, les ruego encarecidamente que cumplan con el deber de hacer felices a todos sus gobernados y, muy especialmente, a quienes van a recoger el testigo de nuestra existencia. No se vislumbra firmeza en el pulso, acierto en las decisiones y previsión del medio y largo plazo, sino todo lo contrario. Ojalá que nuestro temor de infortunio sea infundado y encuentren el camino expedito y oportunidades para luchar en la vida, que, verdaderamente, merece la pena.

Entonces, DESCANSAR EN PAZ, dejaría de ser un epitafio convencional, para convertirse en la expresión de nuestro deseo: Vislumbrar, para siempre, esa estancia, feliz y despreocupada, en el más confortable de los destinos.

Con toda consideración, respeto y agradecimiento,

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.