
BUENOS DIAS
En la orgásmica del alba,
con la Luna ocultando su pudor,
miro a Dios,
allende mi despertar;
encantador, me interpela
con toda cordialidad:
Hola, mi amigo, ¿qué tal?
Le responde mi sonrisa
tenue, amable y coloquial;
doy un brinco, desperezo
y, por la gracia divina,
me dispongo a navegar…
doctorpoeta embarcado y ¡feliz dominical!
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