Distraído, pierde el hilo el

pensamiento,

que, pasmado, se detiene en tu

sentir;

en tu boca, cuando hablamos;

en la mirada, anhelante,

de tus dos bellos ojazos,

en el «nervio» de tus manos.

.

Hoy, tu sueño, me despierta.

Si enardeces,

mi desnudo será el lienzo

donde tu pincel, ufano,

dibujará flores frescas,

sobre el invierno cerrado

con rocío, que rola a escarcha,

en tu vergel, que es templado.

Peregrina por mi cuerpo, rezarás por mis

anhelos;

daré el tono a tu aleluya que cantarás

en tu credo.

Con redundancia, mi alma,

te suplicará una ofrenda:

¡Que tus caricias sean versos,

antes que el alba se encienda!

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.