«JAQUETONA»

Cuando llega a mi casa, deseo

que mis ojos, pasmados, se aparten

y que el cinto, apretado, no caiga;

porque riesgo de infarto presiento,

al latir, como loco, mi pecho,

por exceso imprudente de carga.

Como nunca he logrado evitarlo,

me he propuesto no hablarle

y que nunca, en la vida, me hable,

si es que no se me rompen las venas

del cuello,

cuando tanto silencio no aguante.

doctorpoeta En el nombre del padre…

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