
Se concedió #DiplomaDeHonor, en un grupo literario de prestigio, creo que inmerecidamente, a la relevancia de mis escritos en un grupo literario. Por este motivo, me siento abligado a hacer un alegato para que, de una puta vez, la antítesis del honor deje de ser el paradigma del mundo
Actuar con dignidad provoca liberación de endorfinas no sólo en el agente, sino también en el receptor; produce inmensa felicidad.
La actuación indigna libera catecolaminas y es marcadamente estresante: el agente frunce el ceño, está rabiando por dentro, aunque quiera aparentar incuria y satisfacción; el receptor se sumerge en miedo y desilusión.
¡Cabronada el deshonor!
Doctorpoeta, con perdón por sus «licencias»