INSÓLITO INVIERNO

Helado, de bronce,

impávido y serio,

el prócer señala

muy lejos del parque.

En esto que, un banco

mojado de escarcha,

despide del borde

a tres emigrantes

que siempre se paran.

Debajo del árbol,

sin hojas, ni sombra,

encienden cigarros

cuando se levantan.

Están tan pelados,

el árbol, la plaza,

los bares, las misas,

las tiendas de pizzas,

que cierran quioscos

por no vender nada.

¡Se escucha la arenga

de algún ciudadano

que no trae paraguas

y van tan calado,

que casi me pisa!

doctorpoeta

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