
TRAICIONERO E INTRIGANTE
Porque lo real puede ser inverosímil y lo inverosímil, irreal, nunca existe claridad y casi siempre nos llegan mentiras, infames; puede que también verdades, pero como está el percal, no creerlas es lo probable; en lo que respecta a mí, cada tris hago un intento, «sin tenerlas muy conmigo», de acercarme a alguna luz, pero las sombras me invaden.
¿Cuántas veces me pregunto por qué el ente que fui yo, es ahora por gravamen, un guiñapo en un erial? No me encuentro, ni lo espero, y resbala la pregunta por la cruel profundidad.
Mis recelos lanzo al aire: ¿Dominado el orbe está, por alcistas «intrigantes»? Y si ello se afirmara, ¿resarcir la humillación? Para empezar a apostar, cribad los tubos de ensayo de residuos infectantes y que, ahora y nunca más, nos manejen como un hámster; lo mejor, después vendrá, cuando todos se percaten que, esto, ahora está muy mal y su arreglo está al alcance.
doctorpoeta.