
CON CALMA
Me dirijo a diario a mi destino
y confío en el azar para llegar;
se va abriendo el azul a mi velero
y, con calma,
el suave balanceo me ha llevado
de otear, a dormitar.
Mas, la luz de mediodía
me ha despejado
y me dejo, por el cosmos, imantar.
¡Que mi rumbo, un tanto incierto
se ha aclarado,
atraído hacia tu puerto Eternidad!
doctorpoeta