
Sólo aquellas almas espartanas que nunca entornan sus ojos, aunque ojerosos, seguirán optando a recuperar lo, miserablemente, expoliado. Reconocer el revés, enarbolar los pendones del honor y avanzar, con decisión, por el camino del remedio, son sus armas irreemplazables; lo contrario es recular hacia la mazmorra del ostracismo.
doctorpoeta
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