Tras la orgásmica del alba,
esta mañana, en el orto,
me afeité muy animado
e intercambié mi pijama
con un atuendo liviano.
Tras de meterme un bocata
y un expreso, bien colado,
me incorporé a la algarada.
con la ilusión de un muchacho,
que, con mancuernas, se faja
para estar bien musculado;
que corre por la montaña,
con garra y con decisión,
de la guadaña se aparta,
teniendo la precaución,
que «si entrega la cuchara»,
aunque no se vacunó,
tiene que llegar muy sano
doctorpoeta

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