
DE DESOLACIÓN, ¡NI HABLAR!
Parece escampar e, inundada de un goteo de esperpento y confusión, mi mirada se sacude para evitar el tropiezo; ha de reaccionar mi fuero, decidido a dar un paso, aunque sólo fuere uno, más allá de dónde yerra la inacción, aunque sé que todo pasa por batir al cancerbero, apostado, por su amo, en el zaguán.
¡Evitad los versos tristes!
Intentaré que la musa me inspire sobre temas de alegría: vetaré palabras ciegas y réquiems de funeral: hay que blanquear el luto, aflorar sensualidad, evitar besos de Judas y, con seda, acariciar para limar rozaduras.
Aunque, lágrimas, habrá: ¡que aguantar las penas dentro, es más triste que llorar!
doctorpoeta
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