BESO CÓSMICO

Allá en mi nube estabas y  aunque oscureció la noche, mi pasión no se cegaba; vislumbraba alguna estrella que, del éter, se esfumaba y la Luna misteriosa ¿a quién de los dos miraba?. Desde mi esperar, abajo, vi lucir tus grandes ojos y tu cara sonrosada; hoy, le pediré a mi sueño, que me aúpe a tu reinado; cuando los pajes me abran, tu nombre reclamaré con los puños apretados; ya, en mi pecho, recostada,  mis labios, acercaré a tus sienes perfumadas y mesaré tu cabello con el satén de mis manos. Me asentirá tu suspiro y después, ya relajados, “hasta siempre” nos diremos, porque, a besos, fue pactado.

doctorpoeta