Como si, cada beso, fuera de despedida.
bella mía, vayámonos amando.
Tal vez ya, nos toque separarnos; en el hombro
una mano me reclama
para irme hacia la barca, que está anclada y se
me antoja vacía.
Y en el haz que, conmigo va a embarcar,
ata fuerte, lo que fuimos mutuamente
para hoy y para el resto de la vida,
con un riesgo puñetero:
¡Que pudiera naufragar, tras perderse, a la deriva!
doctorpoeta