
Me creí dueño y señor
de la tierra y de sus lares:
puse sombras para el sol;
en aguas bravas, canales,
y para calmar al mar,
hice diques y bancales.
A ti te busqué un lugar
a salvo de tempestades
y rosas te fui a llevar,
pero una fiera atacó
el recinto inexpugnable.
Cuando te escuché gritar,
en mi vuelta hacia tu alcor,
tiré el ramo por el valle;
corrí, loco por llegar
y, fue inútil, ¡llegué tarde!..
Hay que insertar previsión,
hasta en los sueños amables.
¡Despertar inenarrable,
cuando el ramo fui a buscar!
doctorpoeta
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