
HÉRCULES Y CANCERBERO
Parece escampar e, inundada de un goteo de esperpento y confusión, mi mirada se sacude para evitar el tropiezo; ha de reaccionar mi fuero decidido a dar un paso, aunque sólo fuere uno, más allá de dónde yerra la inacción, aunque sé que todo pasa por batir al cancerbero, apostado, por su amo, en el zaguán.
¡Evitad los versos tristes! Intentaré que la musa haga odas a la alegría: prohibiré palabras ciegas y el réquiem de funeral: hay que blanquear el luto, aflorar sensualidad y evitar besos de Judas; hay que limar rozaduras y, con seda, acariciar!
Aunque lágrimas habrá:
¡Que aguantar las penas, dentro, es más fuerte que llorar!
doctorpoeta
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