
HÉRCULES Y CANCERBERO
Parece que ya escampa
e, inundada de un reguero,
de esperpento y confusión,
mi mirada se sacude,
para evitar el tropiezo.
Ha de reaccionar mi fuero
decidido a dar un paso,
aunque sólo fuere uno,
más allá de dónde yerra la desidia
y la inacción ,
aunque sé que todo pasa
por batir a Cancerbero,
apostado, por su amo, en el zaguán.
¡Evitad los versos tristes!
Intentaré que la musa haga odas
a la alegría:
Prohibirá palabras ciegas
y réquiems de funeral.
Hay que blanquear el luto,
aflorar sensualidad
y evitar besos de Judas;
hay que limar rozaduras
y, con seda, repasar.
¡Aunque lágrimas habrá;
que aguantar las penas, dentro,
es más fuerte que llorar!
doctorpoeta
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