QUE NO PAREZCA UNA MURGA, POR DIOS
En la justa nivelación de los sexos, pienso que actuar y legislar drásticamente, pasando el rasero por la DIGNIDAD, atributo de la esencia, significaría acertar para lograr el objetivo.
Las soflamas oportunistas para la galería y todas las actuaciones sobre lo substancial de las personas, serían brindis al sol, aunque algunas pidieran estar proclamadas con buen propósito.
A mi juicio, as innovaciones retóricas sobre los géneros, para dar a entender la voluntad de homologación por parte de la persona que habla, no son más que desconsideración a quien escucha, al pretender reconvertir el absurdo para procurar que el auditorio fiel «comulgue con ruedas de molino”, pervirtiendo las frases con redundancias, neologismos, muchas veces disparatados y privándolas, ridículamente, de su natural sonoridad (un verdadero «cachondeo» de género). En definitiva, estos reclamos no pasan de ser vulgares argucias populistas, que ni limpian, ni lijan ni dan esplendor, por un lado, ni han demostrado su utilidad para lograr el soñado equilibrio, sino todo lo contrario, por otro.
doctorpoeta
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