
¡AMIGOS-AS!
NADA MEJOR PARA INICIAR EL DÍA QUE ESPERAR EL DESAYUNO PENSANDO EN LA OPCIÓN Y GESTOS PARA DARSE A LOS DEMÁS, magnífica inversión por la que podría revertir hacia uno, el aprecio, con un importante valor añadido:
La amistad y el compañerismo han de ser incondicionales, surgiendo por principio universal y nunca por oportunismo y conveniencia.
En el diálogo, debemos saber escuchar y responder esperando, cortésmente, el turno de respuesta, utilizando siempre palabras de aprecio, de comprensión, de ánimo, de gratitud y de alegría.
El afecto debe “entablillarse” con la lealtad en una permanente relación “causa-efecto”.
Ante la adversidad, la aflicción y el dolor hay que “apretarse como una piña”, haciendo causa común, tanto para soportar como para encontrar remedio.
Por todo ello y por tantas cosas más, ¡MERECE LA PENA SEGUIR ESTANDO MUY CERCA!.
Antonio C. Rodríguez Armenteros