Te atrapan mis celos,
por ser bella,
pero quiero que lo seas.
Deslumbraba tu presencia;
en ese instante,
vi tus ojos sólo en mí,
siendo, del todo, inaudito
que nadie más los viera.
El delirio
me lleva a verte infame;
veo que miras, incluso guiñas,
cuando te ha mirado alguien,
sea fulano, merengano,
o cualquier bribón, que pase.
Con alfileres me pinchas
y a latigazos, me ensaño;
tu cuerpo se tambalea.
Por piedad, mi compañera,
con tu alma desgarrada
no quiero que vayas fea:
ponte bien acicalada…
¡He de acecharte, muy bella!
doctorpoeta