
Lleva el viento de levante, entremetido en sus rachas, un suspiro lento y suave:
es mi amor que está en hondo y de vez en cuando sale
como efluvio lancinante, que abre grietas por las nubes
para que, la brisa pase
y refresque las esencias, del amor y sus instantes:
Verde el prado, donde trinos y baladas, de cadencia
prodigiosa,
me refrescan la mañana que, de ti, mis sueños hablan:
Sé que vas por tu camino,
cuesta arriba, cuesta abajo, por lo estrecho,
por lo ancho;
si marchas desorientada, insegura y azarosa
pregúntale a la pastora, dónde vive la añoranza;
allí aguardaré pendiente de un cabrito que bien ase,
destaparé el mejor vino y, mientras el marisco cueza,
imaginaré, con arte, si pondré la guinda al postre.
El brindis lo haremos luego, con la digestión bien hecha,
cuando no nos mire nadie…
¡Cuando el cava esté mas frío, brindaremos
por lo nuestro,
bien comidos, bien bebidos y servidos, a eso de la media
noche,
con luz de la luna llena que, aunque esté cerca la aurora,
es verdad que nunca es tarde!
doctorpoeta
Comentarios recientes