El, llamado, «sistema de libertades» ha resultado fallido y no ha conseguido, parece claro, la felicidad soñada. Siendo el pancismo y la corrupción, gestores del bienestar, con ladinos asesores a sueldo que «barren para dentro», tendremos más de lo mismo. La justicia y equidad deben ser distribuidas desde la destreza, la nobleza y la dignidad, preferiblemente, por quienes hubieran pasado por vicisitudes de la contrariedad y por la «Universidad de la Vida» y nunca por estos bodrios, hijos de papá, malcriados, para recibir, y no para dar. Entonces, sería muy fácil acertar aplicando remedio, inminente, a la evidencia de lo urgente y estableciendo prioridades asépticas, ordenadas y asistidas, cronológicamente, tras una evaluación ética, en función de la necesidad.
doctorpoeta
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