Brilla, al reflejo del sol,
la beatífica Salud,
que abre la nube en dos
y la niebla difumina.
Como cera,
las montañas se licúan,
al rendirle pleitesía
a la diosa más divina,
que, con su elixir, se acerca.
¡Su justicia es oportuna
y ha lugar para su fin,
porque el mundo desespera
y reclama tu favor
de auscultar la pesadilla
y saludable, vivir.
doctorpoeta