¿FIN DE LA DIGNIDAD?
La sexualidad de adolescencia y juventud es un valor infinitamente preciado y su disfrute debe ser selectivo, ordenado y en absoluta sobriedad.
Miserable es convertirlo en un artículo de consumo y mucho más, adquirirlo a precio de saldo.
El remedio contra esta miseria, que se extiende de manera endémica, es exclusivamente educacional, incluyendo sistemas de una instrucción adecuados, la orientación ezhaustiva sobre riesgos y complicaciones de la perversa canalización del deseo, su sensata alternativa y lo que sería crucial, respirar una atmósfera de naturalidad en el tratamiento y conversación sobre estas cuestiones transcentales eliminando atavismos, sectarismos, tabúes, silencios y oscurantismo tanto, a nivel familiar, como en todo el ámbito existencial.
La adolescencia me mola.
doctorpoeta
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