
¡HAY COSAS PEORES! (CONSUELO DE NECIOS)
Desde el análisis etimológico de febrero, febrearius, en el contexto de la difícil situación actual, podría deducirse la vigencia de su ancestral simbolismo: Mes óptimo para la depuración de la angustia existencial y sus malas secuelas, incorporando el deplorable agravio comparativo («estamos mal, pero podríamos estar peor») surgido de la contemplación, y/o participación, de episodios aún más crueles y trágicos.
Es por ello que la filosofía adaptativa del “que me quede como estoy” debe dar paso a actitudes de superación hacia el “esto está superado”, con el fin de incluir en la existencia, bien triunfos, o bien fracasos, pero sin establecer las absurdas comparaciones de lo malo con lo peor.
doctorpoeta,
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