FANDANGO
Mete un suspiro en lo hondo,
aunque el costado moleste,
que es allí, profundamente,
donde el amor quiere el aire:
húmedo, puro y caliente.
FANDANGO
Mete un suspiro en lo hondo,
aunque el costado moleste,
que es allí, profundamente,
donde el amor quiere el aire:
húmedo, puro y caliente.