El hombre ama, exaltando los sentidos; la mujer adora, exaltando el sentimiento.
El hombre especula, por fuera y con boato, sobre aquello que le llega; la mujer otorga, confiada y en silencio, antes de abrir el regalo pero, lo «mide», por dentro. El hombre sobreactúa; la mujer aguarda, juiciosa, en el camerino.
doctorpoeta
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